Sueños por un tubo. ®.

 

Sueños por un tubo. ®.
Relato cómico surrealista.
Jorge Ofitas. ®.

Rigoberto Rigoleto salió apesadumbrado y triste de la última entrevista de trabajo. A sus 43 años nunca le había faltado el empleo en la profesión de camarero y aunque era licenciado en bellas artes le gustaba servir las mesas. Sin embargo, ahora había demasiada gente joven con titulaciones superiores y en el paro, sobre todo chicas preciosas que solían atraer más público que un hombre de mediana edad no muy bien parecido. Están desapareciendo las profesiones…

Caminaba en la mañana entre el bullicio metropolitano de las calles comerciales con sus tiendas, tenderetes, bares y escaparates de trapillos. Miraba hacia el suelo, lo desahuciarían sin duda en pocos días. Entonces comenzó a llover y soplar viento, casi todos los transeúntes tuvieron que resguardarse de la lluvia imponente e inesperada.

De repente fijo su vista en un payaso maquillado vaga calles que tuvo que recoger su breve espectáculo callejero y resguardarse en un portal abierto.

- ¡Eh, Rigoberto! ¡Rigoberto, eh!
- Oiga, cómo sabe mi nombre… No es común, no pudo acertarlo…
- Um, otro incrédulo, um…
- Ya está parando el temporal…
- ¿Qué le ocurre amigo? Parece con ganas de irse al otro mundo… Um…
- No quiero acabar cómo tú en un portal… Como sea que te nombren…
- Necesita un sueño, eh…
- No creo en los sueños que encuentran trabajo… Eh…
- Por favor cómpreme uno de mis tubos soñadores… Solo cuestan 1 euro… Um…
- ¿Y qué hace ese tubo?
- ¡Muy fácil! Lo moja en la espumita sopla por este lado y salen burbujitas de jabón ilusionantes a las que usted le pide deseos inalcanzables. ¡Funciona muy bien! Ja, ja, ja… ¿Me lo compra o no? Te aseguro Rigoberto que esta cosita realiza sueños… Lo llamo sueños por un tubo.

Rigoleto le compró al payaso de la calle por misericordia y simpatía sueños por un tubo; marchándose después a casa o lo que le quedaba de ella. El día era ahora soleado y abierto, abrió el balcón se puso una copa y se sentó en su sillón extramuros a contemplar la tarde… Entonces cogió el tubo lo mojó en el jabón y comenzó a hacer esferas de espuma brillantes que curiosamente parecían no explotar sino que aumentaban de tamaño preocupadamente y se expandían. Hasta que todo cobró otro tornasol…

… Las visiones que estaba comenzando a tener Rigoberto Rigoleto eran propias de un sueño psicodélico de ciencia ficción y no se sentía muy seguro de estar vivo… Antes sus ojos comenzaron a emerger planetas, constelaciones, época de la historia, barcos antiguos perdidos y también podía a verse así mismo haciendo burbujas con sueños por un tubo bajo un lindo árbol, entre otras cosas…

 

Finalmente abrió los ojos y despertó de aquel sueño o lo que fuese que le ocurrió. Cuando levantó la vista vio al payaso que le vendió sueños por un tubo pero ya no era payaso, ahora se encontraba tras una lujosísima mesa de despacho con un traje a medida y le miraba fijamente, hasta que le dijo:

- Bravo, señor Rigoleto, el puesto es suyo. ¡Bravísimo!
- ¿Me dais el trabajo de camarero? ¿De verdad? Espere. ¿Usted no fue el que me vendió?…
- ¿Pero qué dice? ¿Camarero? Eso es lo que me gusta de usted su creatividad espontanea, nunca comparé el trabajo de director creativo con el de camarero, pero puede ser, puede ser… Es usted genial. ¿Lo sabía?
- ¿Director creativo dice? Genial y todo…
- Si, el puesto cómo ya le dicho es suyo, nos han encantado su exposición creativa impresionante… ¿Cómo lo ha hecho?
- Con sueños por un tubo…
- Eh, Rigoberto, que te dije, eh. O sigues incrédulo, um…

FIN

Spain. Europe. 2017. ®.
Autor relato: Jorge Ofitas. ®.

Nº visitas

648

Mis ebook en

  • Icon 01
  • Icon 04
  • Icon 05
  • Icon 01
  • Icon 04
  • Icon 05
UA-99982081-1