Génesis y la buenaventura. ®.

 

Génesis y la buenaventura. ®.
Relato corto. Ficción.
Arte. Historia. Tradiciones.
Jorge Ofitas. ®.

Personajes.

Génesis.
Candela Buenaventura.
Julio Romero de Torres.
Zacarías Platino.
Infante Spadachini.

(Si molesta la música puedes pararla al final del relato) 

Córdoba. Andalucía. (España)
Alrededor de 1900.

Génesis se sentaba cada tarde en una escalinata cerca del Cristo de los Faroles; situado en la plaza de los Capuchinos de la Córdoba santera con solera. Allí meditaba si ingresar en un convento o seguir esperando a su amor imposible huido a las Indias prometiéndole antes de irse el oro y el moro. Hacía cinco años de su partida y ni una carta… Ya no le salían lágrimas y no se casaría con un hombre sin amarlo, entonces…

De repente apareció Candela una hermosa mujer morena que leía la buenaventura y puso una carta de tarot delante de Génesis, añadiendo:

- Mira guapura de mujé que carta más bonita ta salio regalo del destino. Vamo, que además de ser bella y lista a reventá también ere rica en to, en amore, en hurdó, si lo sé yo… Dame algo pal pucherillo… Mírame no seas así…

Génesis la había oído pero seguía teniendo la mirada húmeda y perdida en el suelo adoquinado de la plaza de los capuchinos y en sus sueños rotos, sin mirar a Candela dijo:

- No tiene tu cara ni ná. Gitanilla. Siempre es la misma carta…
- Po no mira, aquí está el manojo, coge seis y después una y yo te la enseño, pero la mía es güena… Por mi cristo de los farole qué sí…
- Uy, no. A mí me da mucho miedo esos dibujos de esas cartas embrujá, qué no hace ná te hubieran quemao por lleva eso, anda toma y vete ante que te vea un cura con esas cosas…

Pero cuando la bonita Génesis miró a Candela no encontró a nadie. Qué raro, se dijo. Fue cuando la voz de un artista la rescató.

- ¿Es usted la dama Génesis?
- ¿Quién es usted?
- Me llamo Julio Romero de Torres, pintor de la mujer cordobesa.
- Ah, ya sé quién es. ¿Y qué quiere? Soy más pobre qué una rata. ¿Dama? Ja, ja, ja.
- Pintarla, si me lo permite, claro está. Y sí, ahora es usted una gran dama soñando el amor.
- No, no, que me dijo un amigo mío que cuando te pintan te roban el espíritu, que miedo, nanay de la china, pintó. ¿No ta habrá namorao de mí, no?
- ¿Conoce a Candela Buenaventura? Candela esta hermosa dama es Génesis la prometida de su primo el que atracó con su barco esta mañana en Sevilla.
- Sí, la conozco, estuvo aquí hace un momento. Dijo Génesis.
- ¡Pero qué dice guapura! Yo no la visto a usté ante ni en toa mi via…
- Disculpa, Candela, mabré confundio, mujé…
- ¿Y tú ere la prometía de mi primo Zacarías?... ¿Tú y yo vamo a ser primas? ¡Ay, qué ilusión! Que orgullosa dame un abrazo… ¡Qué buen gusto tiene mi primo, joé!... Uy, otra vez, mira diciendo taco que me lo están diciendo, no seas grosera y yo no aprendo…

Finalmente a Génesis se le iluminaron los ojos y se le restableció el corazón al saber que su amado Zacarías había vuelto a por ella; ignoraba la gran fortuna que había hecho en otrora su prometido y por supuesto hasta ese instante tampoco imaginó que volvería a verlo; amándolo cómo lo amaba en secreto con toda su alma. Todos los sueños volvieron a erguirse cómo un milagro de la preciosa tarde cordobesa. Un milagro antecedido por una visión de Génesis. Nunca contó a su prima Candela lo que le había ocurrido esa tarde con aquella extraña premonición propia de un Santo Ángel. 

El caballero cordobés recién enriquecido había enviado un correo urgente a Córdoba desde el muelle de Sevilla para que Julio Romero de Torres pintase a su amada Génesis con su prima Candela la Buenaventura en la plaza de los Capuchinos cordobesa junto al Cristo de los Faroles, entre otros cuadros y besos sueños serenata, visión de la buenaventura… Amor sin errata. Semanas más tarde Génesis partió junto a su esposo rumbo a las Américas cómo una de las damas más bellas y ricas de Europa. Se llevaron aceitunas y aceite de oliva en abundancia y Candela la buenaventura se fue con ellos; casando más tarde con Infante Spadachini un marinero de Cádiz que iba en la tripulación de la nao propiedad de Zacarías Platino. Y Julio Romero de Torres; bueno, siguió pintando en su Córdoba a la mujer morena entre plazas, flores, arcos, arriates de plata y lunas de caramelo color del cinzolín; entre rosas y olivos bellos patios tierra del Guadalquivir.

FIN

Nota del autor:
Este relato es un homenaje a Córdoba, a la mujer andaluza y al artista cordobés Julio Romero de Torres y también a un amor escondido…

Autor relato: Jorge Ofitas. ®.
España. Europa. 2017. ®.
Autor pinturas: Julio Romero de Torres.
Música: Andaluza. Isaac Albéniz.

 

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