El nazareno del perdón. ®.

El nazareno del perdón. ®.
(Entre leyenda y ficción)
Relatos cortos.
Misterio. Cristianismo.
Jorge Ofitas. ®.

En una ermita muy pequeña de una campiña lejana sonaban las campanas al amanecer y al atardecer. Un día cualquiera de otoño apareció por el camino un caminante que buscaba refugio y sustento por una noche.

El párroco dio por sentado que aquel desconocido era un buen hombre y accedió a recibirle. El caminante se mostró afable y desprendía simpatía y bondad, al sacerdote le cayó tan bien que incluso le invitó a compartir su cena y le ofreció un poco de vino.

Ambos charlaron largo rato, el andariego se interesó por la cripta y el clérigo algo impresionado por aquella bella persona inesperada le enseñó la capilla, no sin antes haberle lavado los pies llagados de tanto caminar. Le explicó que los ladrones habían robado en contadas ocasiones todo lo de valor y que por este motivo él vivía allí y cuidaba la ermita. También que disculpara el aspecto interior del santuario desconchado y deteriorado pues pocos fieles lo visitaban y ante la falta de limosnas y contribuciones no había presupuesto para repararlo. Solo tenemos a la virgen de la misericordia, es muy milagrosa créame pero ya pocas personas creen en el cristianismo, en fin no puedo hacer otra cosa. El andariego lo miró fijamente asintiendo y luego se acostó en la pequeña celda que el párroco le cedió para que pasara la noche.

Cuando el humilde caminante se despertó para reemprender su marcha encontró un bonito crucifijo en su mesita de noche, una hogaza de pan, un trozo de queso y una nota del monje deseándole una buena marcha y esperando volver a verle algún otro día, el andariego salió de allí una hora antes de amanecer y se alejó por un caminillo que se perdía por la bellas marismas próximas…

Cuando el clérigo despertó se aseó y fue a la capilla para iniciar sus rezos de la mañana a la bonita virgen de la misericordia, entonces alguien comenzó a golpear el aldabón de la puerta de la ermita…

El sacerdote se extrañó pues oyó algunos murmullos, hacía años que nadie iba por allí a esas horas y por esto se suspendió la misa de la mañana. Cuando retiró el pestillo y abrió vio un grupo de fieles entre mujeres y hombres que le sonreían, una señora se le acercó y le dijo que venían a rezar y a la misa del amanecer pues se habían enterado por un andariego la tarde anterior que allí había dos imágenes muy milagrosas, una la de virgen de la misericordia y la otra la del Nazareno del perdón. El párroco sonrió diciendo que eran bien recibidos pero que solamente existía la virgen de la misericordia y que hacía años que no tenían más imágenes por la ausencia de fieles, entonces un hombre exclamó que era pues la imagen de aquel Nazareno qué se veía desde la puerta… ¡Es el Cristo del perdón! Dijeron algunos/as. Vociferaron otros/as harto emocionados.

Cuando el fiel samaritano volvió la cara hacia el altar quedó impresionado y lagrimeó hondamente, exactamente cómo dijeron aquellos inesperados fieles, en el altar mayor junto a la virgen había una bonita imagen del nazareno del perdón y era el mismo cristo crucificado que el sacerdote había regalado en la mañana al andariego también había velas encendidas y flores por todas partes, de repente un intenso aroma a rosas invadió la ermita, además, las paredes estaban limpias y blancas. A partir de ese día cada mañana y cada tarde muchos fieles de aldeas limítrofes iban a rezar allí y a asistir a las misas, el buen sacerdote nunca contó a nadie lo verdaderamente milagroso que ocurrió y quién podría haber sido aquel bello andariego, aunque en su fuero interno sí que sabía el jesuita quién podría haber sido aquel hombre al que acompañaba una blanquísima paloma. Desde aquel día otras muchas palomas anidaron por las cercanías y no fueron pocos los que afirmaban haber visto al andariego días más tarde seguir transitando con su cayado aquellos caminos apartados de la mano de Dios otros incluso afirmaron haberlo visto elevarse a los cielos junto con una paloma dorada que iba suspendida por encima de su coronilla.

Tal vez este milagro tuvo lugar…

FIN

Autor relato: Jorge Ofitas. ®.
Spain. 2017. Europe. 2018. ®.

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