Don quijote y las calabazas de halloween. ®

Don Quijote y las calabazas de halloween. ®.
 
Iba el hidalgo don quijote subido en su jamelgo huesudo rocinante, trotando entre los molinos de la mancha, una noche de halloween. De repente e incomprensiblemente para su razón, contempló calabazas iluminadas en las puertas de los molinos de viento. Harto contrariado por aquellos extraños adornos, comenzó a mirar hacia todas partes buscando a su fiel escudero sancho panza; perdido desde la tarde con una lozana de la huerta castellana, que lo invitó a lentejas en la víspera de todos los santos.
El hidalgo no entendía porque aquel molino tenía una calabaza iluminada presidiendo la entrada. Así que decidió bajar de su jaco e ir a comprobar que significaban aquellas calabazas brillantes. Colocó su lanza en ristre y despacio se fue acercando a uno de los molinos; qué él gran lector de novelas de caballería tomaba por gigantes endemoniados. 
• ¡Por dios que os abatiré si no expulsáis esas calabazas luminarias, demonios sin dueño! - Gritó el hidalgo.
Aquella noche no hacía viento por la estepa y todo parecía tranquilo, de repente se levantó la brisa fiera y un zumbido amenazante comenzó a mover las aspas de los molinos. El quijote no se amedrentó: 
• Besaréis el suelo en nombre de la santa cruz, vuestra soberbia será carne de mi lanza. ¡Malditos espectros!
De repente el viento volvió a calmarse y vio a sancho acercarse a él, venía muy risueño y traía algo en la mano. El hidalgo bajó la lanza. 
• Sancho, os estado buscando, apartaos voy a abatir a ese gigante del demonio, que ahora se adorna de calabazas embrujadas y fantasmales. Exclamó.
• No amado hidalgo, no temáis, el gigante es un molino adornado con una calabaza de halloween. ¡Es una fiesta que ha venido de las américas!
• ¿Halloween? ¿Fiesta? ¿Qué significa eso? Nunca vi ni leía nada parecido. Preguntó contrariado el héroe caballero al regordete qué traía algo en la mano. 
• Aquí tenéis la prueba de que no corremos peligro. Tomad caballero, probad esto. Nunca he visto nada igual. 
Don Quijote dejó su lanza en el suelo sin quitarle la vista a la calabaza ni al molino y cogió aquel papel pringoso que le dio su fiel escudero, arrugó el envoltorio y dentro había una hamburguesa del McDonald’s...
 
FIN
 
Autor relato: Jorge Ofitas. 
Sevilla. 2015. ©. ®.
 
 

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