Ante la duda, es mejor animarse...

Rodolfo decidió́ cruzar el puente para disfrutar del paisaje, el día no era muy bueno pero también la lluvia y las nubes grises de algodón tienen su belleza, pues Dios, está en todas partes, se decía. Comenzó a andar y observó un milano que volaba como divisando a la gente que transitaba, lo saludó:
 
- -Hola milano, que bonito vuelo, como adornas el cielo cambiante de esta época invernal, siguió con su paso y encontró asomada en el pretil a su amiga Ana Teresa que miraba el paso de las aguas ribereñas. Ahora un poco turbias. 
- Hola Ana. 
- Hola Rodolfo. 
- ¿Quieres una cervecita y un pincho en la taberna de mitad del puente? 
- No tengo muchas ganas, ya ves como está el día tampoco tengo dinero para gastos. 
- Te invito. 
- Es una buena oferta. 
- ¿Por qué estás triste? 
- Tengo que volverme no puedo cruzar el puente entero. 
- Pues vamos a la taberna y te vuelves. 
- De acuerdo. 
 
Ambos amigos siguieron caminando y entonces un poco de Sol hizo acto de presencia asomando su dorada faz entre tantas nubes. 
 
- Oh, mira eso Rodolfo. Tenía alguna esperanza de qué saliese. 
- Que bonita esa esperanza de esperar que salga, aunque solo sea un poco. 
 
Fue entonces cuando se encontraron de frente con su amigo Bartolomé que venía algo desilusionado de la taberna. 
 
- Eh amigo. ¿Adónde vas? 
- El amigo tabernero está enfadado y no tiene ganas de encender la cocina ya que dice que con este tiempo vendrá muy poca gente a cruzar el puente. 
- Únete a nosotros, hace un momento salió el Sol. 
- Si pero ya se ha vuelto a marchar, dijo Ana Teresa. Yo me vuelvo con Bartolomé. 
- No. Hay qué llegar hasta la mitad, tomar un vino o algo y luego si queréis os volvéis, os invito. 
- Bueno si invitas vamos contigo. 
- Eso, agregó Ana Teresa...
 
Los tres amigos llegaron a la taberna, por supuesto el tabernero estaba con cara de pocos amigos, pues debido al tiempo no habría mucho negocio, pero al verlos a los tres se alegró un poco. 
 
- ¿Qué os apetece tomar? 
- Tres chatos de vino y una cerveza para refrescar. Dijo Rodolfo. También queremos unas tapas. 
- Um, no sé, si encender la brasa. 
- Pues esas carnes y pescados tienen muy buena pinta, venga hombre. 
 
Finalmente Carlos el tabernero decidió encender la brasa y preparar unas tapas con unos pinchos de tortilla y unirse a los tres amigos, otros se fueron animando y se acercaron hasta la mitad del puente, por lo que al final un montón de amigos acabaron animados por la rica comida y los vinos, de repente el mal tiempo pareció dar una tregua y el Sol iluminó el puente, parecía que el que el padre sol también se alegró al ver a sus hijos resueltos a ser felices; así que un montón de amigos decidieron terminar de cruzarlo para ir a beber café con pasteles a la cafetería que había al final del puente, el milano volaba ahora entre los rayos inesperados... Por esto y otras cosas bonitas, ante la duda, es mejor animarse a cruzar el puente...
 
FIN
 
Autor relato: Jorge Ofitas. Sevilla. 2011. ®. ©.
 

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