DE TOLEDO A ROMA CON AMORE. ®.

 
De Toledo a Roma con amore. ®. 
Novela. Romance. 
Jorge Ofitas. Autor. 
 
Nota: Si te molesta la música ambiente para la lectura puedes pararla al final de este extracto. Gracias. 
 
Capitolo primo.
Laura decidió olvidar el comercio familiar aquella noche de luna, en el mismo instante qué aquel guapo rico americano la besó frente a la Fontana de Trevi. 

Cuando su hermano Leopoldo le regaló aquel viaje turístico se alegró pues se sentía estresada pero no quería o no podía permitirse defraudar a su padre. Su progenitor la consideraba la mejor de toda la empresa, a pesar de todo, Laura cogió aquel avión y pasaría la pascuas fuera del país. Su familia sabía sobradamente que ella necesitaba aquellos días de asueto, casi siempre viajaba sola y aquel viaje a la bella Italia la ilusionó sobremanera. 

Buscó acomodo en aquella pizzería romana, algo tímida, con ese aroma suyo, que provocaba la mirada intensa de algunos elegantes y atractivos hombres italianos, no era perfume, sólo una pastilla de jabón la toja regalo de su madre.  
No estaba muy segura de quedarse a cenar allí, pero aquel camarero con su sonrisa y buenos modales le provocó un sonriso. 

– Notte di natale… Nochebuena… 
 
Los chicos italianos tan aseados y bien vestidos le gustaban, si bien no tenía por costumbre acostarse con nadie sin haberle tratado antes, al menos un tiempo… Aquel camarero la convenció sólo con su acento y una sonrisa. Su pizza estaba marchando. Entonces apareció él con su porte de yankee rico, seguro de sí tras su sonrisa de nácar. La miró como si fuera la última vez y Laura quedó prendada de aquella mirada brillante y azulada. El sonido del motor de una vespa color rojo con una guapa italiana sentada de lado, la devolvieron a la realidad.
 
- ¿Me permite acompañarla señorita? Intuyo que ambos estamos solos en esta preciosa y milenaria urbe.
 
Laura no podía evitarlo, era demasiado bonita para que los hombres la dejasen en paz, esto y la expresión dulce y  magnética de su bello mirar, hacia desvariar a cualquier sabio… 

Laura  no era totalmente consciente de su propia belleza y aquí radicaba parte de su hermosura y pureza inspiradora. Anthony, nombre con el que se presentó el americano, hablaba un perfecto castellano, ignoraba que Laura fuera española, tal vez lo sospechó o tal vez ya la conociera de haberla visto en alguna otra parte. Lo cierto es qué la besó sorpresivamente y la llevó a sus brazos, como hacen los galanes de las películas norteamericanas, sus aromas se entremezclaron durante unos segundos sin que Laura opusiese resistencia aparente. La tos fingida del desilusionado camarero ahora los interrumpió y el bambino exclamó: 
 
- Scolpare signorina, su pizza. – Ella contestó en español: 
- No hay de qué.  Y miró a Anthony que requirió la presencia del metre pidiendo una botella del vino más caro y exquisito. 

No intercambiaron palabras mientras bebían aquella carísima botella de vino de 500 euros, solamente se miraban fijamente y tras apurarla, él se levantó de su asiento y compró una vespa a un joven que aparcaba por allí, dándole el doble del precio de su valor por la motocicleta…. 

Deambularon por Roma como dos adolescentes enamorados y enfrascados entre copas y besos decidieron pasar la notte di natale juntos, al amanecer Anthony subió a un lujoso vehículo con los cristales tintados de negro dejando a Laura dormida en aquel magnífico hotel cerca del Vaticano… 
Cuando Laura despertó y no vio a su amante, buscó por la estancia alguna nota de despedida, pero no la halló, tras la decepción descorrió las cortinas y contempló el bullicio de la plaza, mientras su hondo romanticismo se hacía pedazos, en ese instante alguien llamó a la puerta de la habitación, se colocó su bata y abrió: 
−Buongiorno signora. Buon Natale. 
− Buongiorno. Buon natale. Buenos días. Feliz navidad 
− Qualcuno ha lasciato questo per lei alla reception. (Alguien dejó esto para usted en la recepción) 
− Oh. Grazie… 
Fue el ramo de rosas más bonito que había visto jamás y en su interior había una nota: "Preciosa Laura. Siento haberme marchado de esta manera, tal vez algún día volvamos a vernos. Tú no eres quién dices ser, eres mucho más que eso, eres poesía perfumada, que no merezco, eres la musa de los sueños de cualquier hombre. Te dejo una solicitud para que la rellenes, después de lo que me contaste anoche, lo mejor que puedo hacer por ti ahora es aconsejarte que hagas lo que verdaderamente te gusta. Cuídate mucho. Espero que las rosas te hayan gustado. Feliz Navidad. Anthony. "
Después de leer la nota colocó las flores en un bonito jarrón con agua y apretó la esquela contra su pecho, varias lágrimas humedecieron su bello rostro, nunca había sentido nada parecido por nadie, fue tan poco tiempo pero de una intensidad tal, que su soledad de años se disolvió como gotas de lluvia en una mañana soleada… 
 
Capitolo secondo. 
 
Laura sacó de su zurrón una toallita color celeste, se secó el sudor y bebió un largo trago de agua mineral refrescante. Paró el paso. Aquel aroma a pino montañés había que respirarlo y tras unos minutos recobró el resuello. Aún le restaba un kilómetro de cuesta polvorienta, ese había sido el trato. Dos preciosas golondrinas parecían divertirse haciendo acrobacias ante sus ojos, sonrió. Por un instante tuvo el anhelo de salirse de su ruta y perderse por aquel hermoso paraje natural que la rodeaba. 
 
Hacia largo tiempo que Laura escribía relatos y cuentos a escondidas de su padre. No se atrevía a sacarlos ni hablar de ello para no defraudar a su progenitor que la necesitaba sobremanera para dirigir los negocios familiares y ella no quería defraudarlo ni a su familia tampoco, por esto ocultaba su verdadera vocación. 
 
Tuvo que desembolsar mil euros para estar allí y se excusó del trabajo aduciendo motivos vacacionales. ¿Lo conseguiría? Si ganaba aquella prueba le publicarían su novela y así podría iniciar una vida nueva cerca de su familia pero escribiendo que era su gran pasión escondida. 
 
El sonido de un todo terreno que subía desde la loma la espabiló. El conductor, un fornido deportista, aceleró cuando la vio levantando una polvareda intensa que provocó un poco de tos en ella. 
- ¡Siga, no se pare, ya le queda poco! – Gritó el monitor antes de que desapareciera con su Jeep – 
 
Aunque hubo adelgazado unos kilos seguía teniendo unas piernas esbeltas fuertes y preciosas de piel sedosa y cuidada. Solamente utilizaba su jabón preferido y una crema natural para después de los baños. Aceleró el paso decidida a coronar aquella empinada vereda rodeada de pinos y abetos en la lejanía casi nevada, derretida ahora por los comienzos del estío. No llevaba bagaje amoroso en su corazón mente lo dejó dos días antes por el barrio judío de Toledo antes de iniciar su nueva andadura. Sabedora que tendría que darlo todo para superar aquella dura prueba y la nostalgia por un ser amado sería un serio hándicap para su resiliencia. 
 
Una señora sexagenaria muy bien cuidada con el pelo pincho teñido de color morado le esbozó una sonrisa exquisita y le entregó un sobre, agregando: - Siga ese caminito hasta la cabaña número ocho. Una vez allí desvístase, póngase el traje de baño y vaya hasta el muellecito del río. Allí le espera el coordinador de la prueba con los árbitros literatos y sus ayudantes, también sus competidores. Mucha suerte, buenos días. 
 
Se sentía muy feliz. Le gustó su cabaña y la decoración. Abrió la ventana del final de la sala y contempló el valle verde, una vista no apta para el vértigo. Ojeó también unos minutos la escena natural y sus ojos brillaron. Fue cuando alguien tocó a su puerta. - ¿Si? ¿Quién es? – Soy el jefe del proyecto. ¿Me abre por favor?... 
 
Continuará. 
Fin del extracto. 

Autor novela: Jorge Ofitas.
Sevilla. 2006. ©.®.
Todos los derechos reservados.
Música ambiente:  O mio babbino caro. (Puccinni)
Nota del autor:
El siguiente capítulo se publicará en función de las peticiones de los lectores. 
Jorge Ofitas. 

Nº visitas

29264

Mis ebook en

  • Icon 01
  • Icon 04
  • Icon 05
  • Icon 01
  • Icon 04
  • Icon 05
UA-99982081-1