LA MUERTE TIENE UN PRECIO.

Martes, 29 Agosto 2017. Articulo en Temas de actualidad Visitas : 431

LA MUERTE TIENE UN PRECIO. ®.
¿Cuánto vale su vida amigo?
Reflexión de actualidad
Jorge Ofitas. ®.

Estamos asistiendo en el mundo y más especialmente en Occidente al puntaje de las muertes humanas. Es decir, cómo en algunos vídeos juegos macabros no todas las muertes se puntúan igual. Cuando escribo este artículo veo las noticias sobre la fatal tragedia del huracán Harvey en Texas, las bombas que han arrasado Siria y que siguen cegando vidas en Oriente medio, los accidentes de circulación, todas las personas que mueren por el tabaco y sigue vendiéndose, los enfermos de cáncer por las antenas de telecomunicaciones encima de los edificios urbanos de las ciudades y paremos de contar porque es de verdadera vergüenza cómo la política puntúa las muertes. La lista podría ser tan larga que haría falta un libro para describir esta fatal hipocresía titiritera.

Ayer tuvo lugar en Europa una reunión para aunar posturas frente a los atentados terroristas, sin duda es necesario hacerlo, pero: ¿Qué ocurre con las otras millones de muertes causadas por nosotros mismos? Es decir por el poder que dice representarnos cuando en realidad representan otra cosa. ¿Tiramos de la manta ya? O esperamos a morir unos millones más.

Cerca de mi hogar hay un edificio dónde sus vecinos contraen cáncer un día sí y un día no, sin embargo nadie logra quitar esas antenas y hablamos de ciento de miles de fallecimientos prematuros cada año por las cancerígenas telecomunicaciones. Los bosques arrasados por pirómanos que se van de rositas tras aniquilar cientos de miles de hectáreas cada año y matando con ello todos los ecosistemas de seres vivos y también los árboles que tardan decenios en regenerarse, estos bosques son nuestros pulmones, espeluznante, no hay reuniones para los verdaderos temas de interés, realmente asqueroso y perdonen la grosería pero creo que es el verdadero nombre técnico para denominar a esta banda de sinvergüenzas de comisionistas repeinados.

En mi país que es España, durante los últimos quince años se ha levantado un genocidio encubierto contra los hombres con el beneplácito del poder político, ahora parece que distintas asociaciones se han propuesto levantar la farsa. Miles y miles de hombres han muerto en el anonimato o fueron injustamente encarcelados y lo más fragante es que los medios de comunicación ni “mú”.

El otro día en Barcelona fallecieron unas veinte personas que iban paseando por la calle, por supuesto es terrible el terrorismo y no digo que no se toman las medidas oportunas pero por otro lado todo esto forma parte de la fatal hipocresía de algunos países de Occidente e incluyo a Rusia. Porque en realidad puede resultar hasta macabramente cómico que los mismos terroristas que atentan contra nosotros empuñen armas que nosotros mismos le vendemos. De locos y psicópatas. ¿O no? Tengo que frenarme la lengua pero es tan indignante…

Y ahora viene el verdadero problema. El cambio climático. Nadie quiere poner freno a esto que tarde o temprano terminará por engullir zonas muy pobladas del planeta sin citar cómo está afectando a nuestro modo de vida el consumismo desaforado de cacharros electrónicos, la mala alimentación, la división de los géneros por brutal yoismo y lo peor es que a las nuevas generaciones las están educando para que consuman más y mejor, por supuesto nada de familia ni de hijos, apúntese a la homosexualidad, eso de la familia está pasado de moda, dos de todo mejor para la bolsa y sus acólitos, mejor para el lodo. Cuando les hablas de la banca a nuestros políticos le tiemblan las piernas y algunos ni la sienten, pero ellos viven en zonas acotadas verdosas y siguen llevando a sus hijos a colegios religiosos, a ti, a nosotros nos dicen otra cosa.

Resumiendo, sumen las muertes en Europa por atentados terroristas en los últimos quince años y sumen las muertes por el cáncer de tabaco las telecomunicaciones, por desastres naturales, por guerras o por accidentes de tráfico, la comparación puede resultarnos de un millón a uno tirando por lo bajo. Creo que los políticos que nos representan o piensan que somos idiotas o son seres inconscientes en el mejor de los casos, porque las armas se siguen vendiendo con comisión políticamente correcta. El petróleo y sus derivados nos están pudriendo el planeta y consulten cuanta gente muere de cáncer donde hay refinerías, cuidados con las bolsas de plástico son realmente peligrosas y el ártico se derrite… Habiendo cómo hay ya vehículos sin gasolina y energías renovables.

Que sepa usted que no todas las muertes valen igual. Uf. Qué peste. Algo huele a podrido en nuestra política económica y el tufo parece irreversible. Pues sí queridos amigos míos, ahora más que nunca la muerte tiene un precio. Acumule puntos para elegir su forma de morir porque parece que estamos dentro de un vídeo juego macabro políticamente correcto. Basta por hoy.

FIN

Autor reflexión: Jorge Ofitas.
Europa. 2017.

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