Cacos cibernéticos y otras alimañas.

Viernes, 27 Diciembre 2013. Articulo en Temas de actualidad Visitas : 11659

Dijo el filósofo y emperador romano descendiente de Hispalenses, Marco Aurelio qué; “por dónde mires encontrarás las mismas cosas” para lo sabio y para lo ignorante, que es el bien y el mal. Y no le faltaba razón. Estas frases “lapidantes”, siendo como son antiguas y a veces recalcitrantes de tanto repetir siguen ciertas después de miles de años lo que demuestra que la raza humana ha ido a peor. Y en España ni os cuento…

Quejarse no valdrá de nada si te roban o espían en Internet, ni tampoco denunciar ni acudir a la mal llamada “justicia” humana, lenta y sorda cuando se trata de  prestar el apoyo necesario a todos aquellos creadores que han pagado de sus propios bolsillos sus derechos de propiedad intelectual para que su trabajo esté debidamente protegido.

En mi caso son los libros, seguro que al señor Aznar, Bono y todo ese elenco de señorías con ansias de gloria y que ni siquiera escriben sus libros en la mayoría de los casos, les importa este asunto lo más mínimo, el caso es que escribir una novela o un libro de poesía es muy difícil y costoso y que en el mejor de los casos para robarlo, plagiarlo o destruir la imagen de su creador solo hace falta un solo clic. Tan fácil cómo pulsar un interruptor. Obama ya le llamó la atención a Zapatero a este respecto; “En su país no se respetan los derechos de propiedad intelectual” Espetó el actual presidente de EE.UU. Supongo imaginativamente que el por aquel entonces presidente madrileño contestaría: ¡No se preocupe, en Iberia solamente interesa el fútbol, los toros, el cine subvencionado y por supuesto nosotros los campeones de la gloria Ibérica, los políticos que hacemos con el pueblo y sus leyes los que no da la gana, nuestro pueblo es tan noble que ni se queja, señor Barack, por muy Nobel de la paz qué sea usted!…  

No me limito a los cacos cibernéticos que van pasando enlaces a sus "compis" para conseguir literatura de última generación gratis, me refiero también al espionaje industrial a gran escala entre países y que abarca todos los ámbitos y materias. También las editoriales de papel que roban a los escritores con su mísero 10 por ciento y en muchos casos no abonan ni lo acordado y se quedan con todo el pastel. Mi dilatada experiencia me avala, al ser inventor, con las patentes de mis juegos de sobremesa y otros pequeños inventos me ocurrió lo mismo, roba qué te roba, porque en este país existe la educación de la gratuidad y ya se sabe, que en educación andamos cortos y con agua de sed.

Yo soy muy bondadoso, suelo compartir gratuitamente muchas de mis creaciones en la red con amigos o contactos, pero muy poca gente compra mis libros, entre otras cosas porque los consiguen gratis, casi todos conocemos a alguien que nos puede conseguir el ansiado libro sin coste alguno y lo que es más indecente y doliente, sin respeto por la persona que ha dedicado años de su vida a crear una bella obra de arte para contribuir con la cultura. Así es. ¿Sabéis por qué siguen ocurriendo estas apropiaciones indebidas? Porqué al poder le interesa, ellos son los primeros qué saben que las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo y por supuesto no van a consentir que cambie su cómodo y políticamente correcto sistema actual de valores. Así nos va. A la cola… “Ponte a la larga y oscura cola de aquí mando yo y lo tuyo esperará el tiempo que haga falta, señor mío” Podría escribir un libro documentado sobre este tema, desde el principio hasta el final, el porqué, el cómo, el dónde y quién sale beneficiado de la indolente e incesante violación de los derechos de propiedad intelectual, pero basta por hoy, mis personajes literarios me esperan, algunos, con ansias de venganza que debo reprimir…  

Autor artículo: Jorge Ofitas. Sevilla. 2013. ®.©. 

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