El mal uso de la tecnología. Extinción.

Miércoles, 26 Febrero 2014. Articulo en Reflexiones para leer Visitas : 17794

Es la hora irreversible de reflexionar. Las nuevas tecnologías no ayudan a la maduración ni a la evolución de la especie humana en muchos sentidos no en todos, cuando todo se consigue demasiado deprisa y sin esfuerzo, las personas adquieren un hábito de negación con la superación personal y el entorno en el que viven tomando la moralidad cómo algo lisonjero y carente de ética. No hay que obviar que las nuevas tecnologías han ayudado a la civilización en muchos campos, sin duda alguna, pero como pasa con todo en la vida todo tiene su lado malo y estos adelantos tecnológicos mal aplicados no harán otra cosa que llevarnos hacia un callejón sin salida donde la fraternidad y las relaciones humanas se verán altamente afectadas sin hablar de la naturaleza, del entorno. Por ejemplo el cambio climático y el expolio que la humanidad está haciendo en los climas, en los ecosistemas y en el mercado laboral, donde las máquinas suplen al hombre y la artesanía será extinta. Yo cambiaría la palabra mundo globalizado por mecanizado. Los índice de paro irán subiendo cada día más, hasta que ya no queden seres humanos para trabajar.  
 
Observo reuniones de jóvenes sentados en corro chateando por su móviles con personas que no están presentes, no hay cosa más absurda, desleal y mal educada, los amigos se reúnen y entablan amistad con sus móviles, los mayores también lo hacen. Sales de viaje y tu pareja o tu amigo o amiga no hace otra cosa que estar pendiente del móvil, olvidando el paisaje, la relación humana cercana, a fin de cuentas las personas también están siendo automatizadas. Patético.  Llegará un día, ojalá no, que las nuevas generaciones no sepan escribir a mano y lo mismo ocurrirá con la palabra hablada, teclado en vez de pluma o bolígrafo y aplicaciones de texto con voz robótica. 
 
Y lo peor es qué somos nosotros los que nos prestamos al absurdo, pagando cantidades indignantes de dinero por comprar esos aparatos de última generación, dejando de lado el verdadero corazón de las cosas. Digamos metafóricamente hablando que nuestro circuito sanguíneo se convertirá algún día en cableado eléctrico, si no lo es ya. Estamos volviendo a la edad media, pero con luces de neón y satélites que no sienten ni padecen, las personas se están convirtiendo en una variante orgánica de las máquinas pensantes. Ahí es nada. Extinción. 
 
Soy cinéfilo, observo las producciones cinematográficas de hoy día, quién entienda un poco de cine sabrá de lo que estoy hablando. La interpretación artística ha dejado de ser la protagonista en los filmes, diálogos cortos, efímeros, sin sentimiento, por muy buena que sea la película, el argumento y el actor en cuestión, lo que verdaderamente prima son los efectos especiales, la fotografía y la brevedad de las exposiciones emocionales por parte de los actores. Una verdadera pena para un arte que comenzó siendo una delicia y se está convirtiendo en programas de ordenador con rostros famosos extremadamente bien pagados. Es solamente un ejemplo. 
 
Con la comida rápida ocurre lo mismo, todo muy bonito y muy veloz, sabroso, pero alimentos que engordan y enferman la salud y no tienen nada de barato. A fin de cuentas los proletariados no pueden permitirse otra cosa. La buena mesa ha pasado ha ser de uso exclusivo de las clases altas a no ser que aún tu abuela esté viva y gane más de seiscientos euros al mes, (esto es aún más complicado) estás condenado a alimentarte de congelados y recetas elaboradas en laboratorios mercantiles que solamente piensan en subir en bolsa. El ordenador facilita estas cosas. Se acabó el exquisito condumio elaborado a fuego lento con buenas materias primas, casi nadie puede permitírselo. Y voy a parar porque este tema necesitaría un libro que después no leería casi nadie por alguien te llama por el whatsapp. Basta por hoy. 
 
Autor artículo: Jorge Ofitas. 
Sevilla. 2014.  ®. ©. 
 

Comentarios (5)

  • Elena Vellojin Carbonell

    Elena Vellojin Carbonell

    16 Febrero 2015 a las 20:47 |
    Excelente y muy de acuerdo contigo mi apreciado poeta,se nos acabó totálmente el dialogo,muy triste.Increibe y suele sudeder que hasta entre las parejas casi no dialogan cada cual con su celular y ni que decir en las reuniones sociales,son pocos los que hablan,fatál,gracias y muy interesante.Un abrazo.

    responder

    • Jorge Ofitas

      Jorge Ofitas

      10 Marzo 2015 a las 03:51 |
      Muchas gracias, Elena por tu sensiblidad al leerlo y comentarlo. Un abrazo.

      responder

  • Imeru Alfonzo

    Imeru Alfonzo

    28 Agosto 2016 a las 16:15 |
    Definitivamente leo esta reflexión y la interpreto de dos formas, una como el lector barato de twitter, que lee y cree entender la profundidad de tus palabras y luego asiente diciendo que todo eso es verdad desde la profundidad de un océano raso que apenas moja la superficie y por otro lado como el hombre que ha encontrado en las nuevas tecnologías miles de herramientas para profundizar su desarrollo humano... Existe lo que llamamos el libre albedrío y es la opción de decidir una cosa u otra... yo pienso, podemos decidir que hacer con esas herramientas y como usarlas, pero cada quien lo hace desde su marco de referencia, por ello cada quien es diferente y llega hasta donde quiere llegar. Es una opción de vida ir a la selva y en vez de ver el paisaje, ponerte a chatear... pero si ves la selva, te inspira, puedes enviar una foto al mundo e inspirar a muchos... todo depende de lo que hay en tu corazón, de lo que piensas acerca de tu lugar en el mundo. Las herramientas está, allí. Tu las usas como gustes, definitivamente siempre existirán diferentes tipos de personas, los borregos y los lobos, la gente decide que quiere ser, no es obligada a ello, decidimos lo que comemos y según nuestra preparación y esfuerzo podemos hacer tangible eso, siento que es fácil hablar del satanás de la tecnología cuando por comodidad nos entregamos a ella, pero no es un problema intrínseco de esta, es lo que está en nosotros lo que está mal, la falta de valores no está en los celulares, está en la deficiente formación que recibió la gente antes de la llegada de estos. Hay una crisis en el mundo y alegremente buscamos a quien culpar, cuando realmente los valores introspectivos fueron dejados al abandono... creeme que el problema no es el sueldo o lo que cargas en la mano... está en el corazón y en la mente humana!

    responder

  • Anónimo

    Anónimo

    12 Septiembre 2016 a las 03:21 |
    Totalmente de acuerdo, Jorge. Así estamos viviendo todos, aunque no nos guste. Me preocupa mucho el futuro de los más jóvenes. Es excelente tu artículo, amigo Escritor. Felicitaciones.

    responder

    • Jorge Ofitas

      Jorge Ofitas

      14 Enero 2017 a las 03:54 |
      Todo en su medida. Gracias anónimo. Saludos y muchas gracias por tu lectura.

      responder

Déje un comentario

Si envías un comentario estás aceptando mi política de privacidad

Mis ebook en

  • Icon 01
  • Icon 04
  • Icon 05
  • Icon 01
  • Icon 04
  • Icon 05

Etiquetas Blog

UA-99982081-1
Las cookies facilitan que puedas leer mis obras. Para poder leerlas, usted debe aceptar que utilizo cookies.
Más información De acuerdo Rechazar